Clínica Brisas, tratamiento de adicciones
Clínica Brisas
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Testimonios

Para Clínica Brisas es muy importante la opinion de sus usuarios, pero sobre todo, agradecemos a todos y cada uno de ustedes por confiar en la institución así como por compartir su experiencia y su testimonio de vida.

Me llamo Scarlett, sufro de depresión y gracias a esta terrible enfermedad he vivido episodios fatales en mi vida, episodios que me han marcado para siempre.

Contare un poco de mi historia: Yo comencé con depresión desde los 16 años, la edad en que quizá empezaba a crear conciencia acerca de mi vida. La edad donde me di cuenta que mi mundo no era perfecto, que tenia un papa alcohólico, una familia completamente desintegrada y una relación de pareja tormentosa.Todos estos hechos harían que me sumergiera en el inmenso abismo de la depresión y me harían sentir que no existía otra salida que no fuera la muerte, asi es como intento quitarme la vida a mis 20 años. Este hecho cambiaria muchas cosas, me llevo al extremo de la locura, la desesperación y el dolor, a sentir que nadie me entendia y mucho menos que alguien podría ayudarme.

Gracias a Dios mi familia me enseña una luz en el camino, me ofrecen ayuda,la oportunidad de cambiar mi vida, de volver a nacer. Es asi como llego a Fundación Mi Otro Yo devastada, pero con toda mi fe puesta en ellos con esa pequeña ilusión de encontrar la salida a mi tristeza, dolor e inmensa angustia.

Aquí en Fundación Mi Otro Yo, mi hogar como ahora lo llamo, pase unos de los mejores meses de mi vida, aquí es donde me regresan las ganas de vivir, las ganas de volver a sentir algo mas que no fuera dolor y angustia, aprendi que siempre hay una salida y que esa salida esta llena de éxito, aprendi que se puede tener una nueva familia, que siempre existe gente que te puede ayudar y escuchar.

Aquí conoci a un gran equipo de terapeutas que a diario se entregan sin reservas a cada uno de los pacientes con un solo fin, el de ayudarte en cada instante de tu proceso, sin importar que obstáculo se presente.

A todas esas personas que leen esto y que están pasando por lo mismo que yo vivi les digo que si existe una salida, que es momento de ocuparse de uno mismo, aprender a pedir ayuda y aceptarla.

En Fundción Mi Otro Yo me enseñaron que siempre existe una solución, sin importar que los obstáculos en ocaciones parezcan invencibles y eso me cambio la vida y se los agradezco infinitamente.

Hoy puedo decir que empiezo a despertar, es el comienzo de una nueva vida y digo nueva por que no tiene nada que ver a como solía vivir. Ha pasado un año desde que decidí dejar de apostar, pues mi adicción es el juego, las apuestas y tristemente perder; en algún momento pensé que ya era caso perdido ya que no me importaba nada, me aleje totalmente de mis amistades, de mi familia y de mi misma, el trabajo lo cuidaba por que era mi única fuente de ingresos y claro sin dinero no podía jugar, bueno en casos críticos empeñaba lo que podía y adquiría prestamos con intereses altísimos, el juego se convirtió en mi vida, no necesitaba nada mas que estar sentada frente a una maquina en especial, por que hasta eso tenia que ser la misma, me apasionaba el estar sentada ahí frente a mi maquina, era todo un ritual, aun recuerdo esa sensación tan intensa que me provocaba el empezar a jugar, podían pasar las horas y yo "feliz" , no, en realidad no tanto, al salir del casino sin un peso en la bolsa, toda esa emoción, esa euforia se convertía en tristeza, angustia, desesperación, hasta llegar a pensamientos suicidas. Me di cuenta de mi estrecha relación con el juego, llego a ser mi todo, se apodero de mi voluntad, de mí tiempo, de mis pensamientos, me orillo a dejar todo, no quería hacer nada que no fuera jugar, era mi escape, mi acompañante, bueno jugó tantos roles que pensaba que no necesitaba nada mas y así todo se fue saliendo de control. Mi familia, mi madre y sus intentos fallidos por hacerme ver mis excesos en el juego, mis hermanos con sus consejos y una amiga con todo lo que me decía respecto al juego y las apuestas, pero sobre todo al cambio en mi conducta, mi aspecto físico, mi falta de interés, mi aislamiento, etc. me llevaron a aceptar que tenia un serio problema, tuve muchos intentos por dejar de jugar y apostar, pero todo se quedaba en eso, en intentos, me di cuenta que mi adicción era mas fuerte que yo y que para poder estar bien tenia que pedir ayuda. Busque grupos de autoayuda para ludópatas pero no tuve suerte, encontré un terapeuta que tampoco me funciono, hasta que por otra situación ajena me vi en la necesidad de buscar una clínica en donde trataran la ludopatía y fue así que di con Clínica Brisas.

Decidí internarme por que ya no podía más, ya todo estaba mal, sobre todo mi salud, ya no comía, no dormía y pensaba que ya nada tenia sentido. En Clínica Brisas me ayudaron a entender la raíz de mi enfermedad y me acompañaron durante todo mi proceso. Cuando ingrese fue difícil ya que se me dificultaba hablar con otras personas, el estar mucho tiempo acompañada o bien entre varias personas me causaba mucha ansiedad, mis movimientos eran lentos y cada que tenia una oportunidad me alejaba. Poco a poco con ayuda de los terapeutas y de mis compañeros de proceso me fui integrando y solo entonces comencé mi lucha contra la ludopatía. Hoy después de un año, continúo aprendiendo y en constante lucha por sentirme cada día mejor, intento controlar mis emociones y enfrentarlas sin requerir la fuga, trato de hacerlas consientes para poder responder ante ellas de la forma m´s adecuada evitando dañar a los que me rodean y a mi misma. Me siento muy agradecida con todas las personas que formaron y forman parte de mi rehabilitación, compañeros, terapeutas, personal de staff, a todos muchas gracias, por su entrega, su paciencia, su perseverancia, su acompañamiento, su amor, pero sobre todo por ayudarme a entender que la vida, mientras la tengas siempre va a tener sentido. Gracias a Dios y a todos los que conforman Clínica Brisas, por primera vez en mucho tiempo considero que he ganado mucho, por lo que me sobran palabras para expresarles todo el cariño, el agradecimiento y la emoción que siento de saber que cuento con su apoyo, ahora son parte fundamental en mi vida, son mi familia y mi inspiración para lograr un día mas sin jugar y apostar.

Mil gracias y que Dios los bendiga hoy y siempre.

Mi nombre es Sofía, cuento con la corta edad de veinte años, y tengo anorexia y bulimia. Comencé a entretejer la idea de la repulsión al peso y físico en general a los ocho o nueve años, gracias a que en la escuela y casa me hacían constantes comentarios sobre mi imagen. ¿Quién iba a decir que esos comentarios quizás reflejos de las inseguridades de ellos, serían la semillita que cosecharía tanto que se convertiría en un roble? Un roble en pleno otoño con un sólido tronco en representación del trastorno alimenticio que por poco me lleva a la muerte. Llegué a Fundación Mi Otro Yo por propia voluntad, me di cuenta de que ya no podía más; no me refiero nada más a una derrota y cansancio físico, sino también aquel psicológico y emocional. Era un dolor y vacío interminables.

Aún con estas sensaciones no me di cuenta de lo avanzada que estaba la enfermedad hasta que estuve ahí, hasta que la confronté y pude ver el monstruo que era, así como el poder que tenía sobre mí.

Poco a poco gracias a todo el apoyo de la dirección, los terapeutas, operativos, compañeros, enfermeras, administración y demás gente que conforma a la fundación, que actualmente considero mi familia, encontré la fuerza suficiente en mi interior para poder reconstruirme, renacer y encontrar una nueva forma de vivir: compartiendo y recibiendo amor, pues el amor es la única cura... más hablando de una enfermedad emocional. Aprendí que hay diferentes caminos para vivir, a pesar de que los únicos que conocía eran destructivos para mí y para los demás, no fue tarde para cambiar el rumbo, dejar de sobrevivir. El proceso de rehabilitación es muy fuerte y confuso porque lo que se confronta es a uno mismo, y todo un sistema familiar que respalda la enfermedad. Sin embargo, vale completamente la pena experimentarlo cuando se quiere seguir creciendo, pero ahora con un tronco sano que permita soportar el invierno.

Para ser sincera, le debo la vida a mi familia por el apoyo brindado, y a todo el "staff" de la Fundación. Agradezco el sostén que me dieron para vivir. Hay personas que somos tan tercas que para poder entender cómo construir, necesitamos destruir.

Hola, soy Omar y soy adicto. A todo lo que produzca fantasía, a todo lo que me haga olvidar, pero sobre todo, adicto al dolor, adicto a sentirme culpable de las cosas malas que pasan a mí alrededor, adicto a sufrir y a creer que nadie puede entenderme. Hace 190 días hubiera peleado hasta la muerte defendiendo esta idea, pero no más, una experiencia cambió mi vida.

Llegué un día a Clínica Brisas, con el corazón hecho pedazos, con la mirada más abajo que el mismo suelo, con toneladas de culpa sobre mi espalda y con un enorme y terrible cansancio existencial. Mi razón me decía que no tenía sentido, que ya nada era posible para mí. A donde quiera que volteaba veía sólo dolor, preocupación, angustias y por supuesto, lo que más me dolía; las lágrimas de mi madre. Pero algo pasó en ese maravilloso lugar, me sentí comprendido desde que llegué, supe que todos compartíamos algo que nos hacía diferentes, un padecimiento duramente etiquetado que no sólo causaba daño físico, el daño emocional era aún mayor. Pero sentí algo más fuerte que la misma enfermedad; un ferviente deseo por recuperarme, pude verlo en la gente que caminaba, en la gente que platicaba, ya no más miradas perdidas, no más culpas.

Sentí de nuevo que respiraba, tan profundo como hacía mucho tiempo no lo experimentaba. A medida que pasaban los días me sentí tan querido como en mi propia familia, no podía creerlo, hablaba y los demás entendían lo que decía, la vida me estaba dando una oportunidad increíble para retomarla, lo que en un momento creí que sería el peor tiempo invertido se convirtió en la experiencia más real y hermosa que me pudieron haber regalado. Terminé mi proceso y con mucha melancolía salí de la clínica pero ya no con el corazón roto sino lleno de ilusiones y con la razón abierta, dispuesto a entender que las cosas no siempre son lo que queremos, pero que cuando tienes la intención y una red de apoyo como la que te brinda Clínica Brisas, las cosas siempre irán lo mejor posible y eso, es un regalo de vida maravilloso porque por primera vez en mucho tiempo, ya no vivo en la fantasía.

Actualmente me encuentro terminando otra carrera, adoro mi trabajo y disfruto de todo lo que me sucede, hoy ya no busco anestesiar mis emociones, hoy son mas bienvenidas que nunca. Mil gracias Clínica Brisas, mil gracias mi querido Terapeuta, gracias a todos los que hicieron esto posible. Gracias familia, gracias amigos, gracias Dios.

Hola mi nombre es Meztli soy enferma alcohólica y enferma emocional Hace un año viví la experiencia mas hermosa de mi vida, 40 días cómo mínimo era el lapso en que tenía que durar dentro de ese lugar, así lo llamé la primer semana llena de coraje rencor y con una enorme depresión, ilusiones rotas metas inacabables, esas metas solo eran sueños llegue con un sinfín de etiquetas y peso sobre mi espalda, con ganas de desaparecer de este mundo, sentía que la vida me trataba de la peor manera, años atrás me dijeron que yo no podría estudiar, puesto que tenía un tipo de retraso mental tomando, un sinfín de medicamentos que supuestamente nuca podría dejar, viví así durante 4 largos años con un alcoholismo que me mataba lentamente, todo en mi familia marchaba de lo peor mi mundo se estaba consumiendo y ente mis pies a mi familia por esa adicción, por ese amor al silencio.

Reitero la primer semana la pase molesta conforme fueron pasando los días me di cuenta que realmente necesitaba de esta ayuda. En este lugar revivieron mis esperanzas, creyeron en mi y me hicieron creer en mi que realmente podía lograr lo que yo tuviera en mente, entre llanto y risas me regalaron mi vida nuevamente, la pusieron en mis manos y me dijeron tómala es tuya.

Ahora les puedo compartir que estoy estudiando una licenciatura en Biología no deje de tomar medicamento, me demostré y a los demás que puedo ahora ese sueño es un sueño hecho realidad, también que la vida ya no me trata yo la trato a ella y lo mejor de todo es que gracias a la Clínica y la ayuda realmente profesional que me brindaron también tengo un año cuatro meses que deje el alcohol todo marcha a la perfección en mi familia le sonrío a la vida, me amo tal cual y quien soy

Doy gracias a Dios que puso a la clínica en mi camino a todo el equipo de terapeutas y servidores quienes no me soltaron nunca y estuvieron de principio a fin cómo me lo prometieron el día en que yo llegué a ese bendito lugar. ¡GRACIAS Y QUE DIOS LOS BENDIGA!
Hola soy Rocío, soy una mujer capaz y emprendedora que le gusta dar sin recibir nada a cambio, toda mi vida he tenido problemas de alimentación, siempre he tenido problemas con mi peso, donde siempre me había saboteado todos mis planes de vida, por pena, por miedo y por no querer ser criticada, hace un año entre en una depresión que me llevaba a estar en casa sin hacer nada, a no querer comer según yo para bajar de peso, pero lo único que lograba era que mi cuerpo guardara todo el alimento que de vez en cuando le llegaba a dar y pues en vez de bajar seguía subiendo, siempre he sido una mujer de carácter fuerte, enojona y explosiva, pero a la vez una mujer que ser preocupa mucho por los demás, y antes no me preocupaba para nada en mí.

Después de un año donde mi agresividad iba creciendo, evitar mis responsabilidades y evadir a mi familia y lo más fuerte abandonar a mi hija por que le deje de prestar atención a sus necesidades, mi familia y yo decidimos que la mejor opción era buscar ayuda, buscamos mil opciones donde creíamos que si bajaba de peso todo se iba solucionar, desde inyecciones hasta pensar en operarme, dentro de todo esto sabíamos que mi depresión y mi sabotaje iba más allá de una simple belleza corporal, así que empezamos a buscar opciones y encontramos este gran lugar del cual estoy sumamente agradecida y orgullosa de pertenecer ahí, Clínica Brisas!! Un lugar donde te ayudan a ver cuáles son tus carencias, por que llegaste a donde estas, te enseñan a valorar lo que eres, a amarte como persona y aceptarte, en cuanto mi peso me ayudaron a aprender a comer, a seguir horarios, cosa que antes no hacia ni por equivocación, gracias a este lugar aprendí a amarme y a reconocer la gran persona que soy, a tener ganas de salir adelante y ser fiel a mis decisiones, aprendí que soy una persona que puedo dar pero sin dejarme atrás, las terapias que tienes en este proceso te ayudan a ver por qué tus actitudes y te invitan a cambiarlas, hoy puedo decir que después de salir de la clínica volví a nacer y a ver la vida con alegría, a luchar por mis objetivos y sobre todo a amarme, hoy agradezco haber conocido gente tan importante para mí, desde los terapeutas, administrativos, los que cuidan, la cocinera y claro esta mis compañeros, un lugar que por primera vez no me sentía juzgada ni atacada, nunca me cansare de agradecer lo que soy con la ayuda de la clínica.



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Para Clínica Brisas es muy importante la opinion de sus usuarios, pero sobre todo, agradecemos a todos y cada uno de ustedes por confiar en la institucion asi como por compartir su experiencia y su testimonio de vida. Agradecimientos Antes que nada, agradecemos a Dios por permitirnos llevar a cabo esta labor tan maravillosa de poder ayudar y rescatar vidas, a todas las familias que nos brindan su confianza, apoyo y acompañamiento en cada proceso y a nuestros usuarios que comparten sus experiencias, pero sobre todo por permitirnos acompañarlos en este proceso aprendizaje.

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A 10 minutos del Centro de Cuernavaca.
Calle Francisco Pacheco #14, Col. Lomas de Trujillo, Emiliano Zapata, Morelos, México. CP. 62584.

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Informes en Cuernavaca, Morelos, México.
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